La fase gustativa en la cata de vino se divide en dos partes: la sensorial y la olfativa retronasal.
En la boca solo percibimos estímulos sensoriales como el frío, calor, ardiente, amargo, salado, dulce, agrio, ácido, corporeidad, fluidez. Las papilas gustativas se estresan para avisarnos de que hay sensaciones distintas.
Y los aromas u olores se sienten por el sentido del olfato al ingerir los alimentos. A esto lo llamamos fase retronasal. Recuerda cuando decimos que una comida “repite” o cuando estamos acatarrados y la comida no nos sabe a nada.
Las personas que no huelen sufren anosmia.
Entonces, en la fase gustativa de la cata de vinos, llevamos el vino a la boca y percibimos cómo entra: si tiene cuerpo, si es fluido o denso, si está frío o caliente… Y una vez que lo ingerimos, podemos describir aromas. ¿Encuentras lo mismo que has visto u olido anteriormente?
¿Tus papilas gustativas te dan una valoración positiva o negativa? ¿Te gusta? Muchas preguntas que debemos hacernos para ser unos grandes catadores, y que, con práctica y paciencia, conseguiremos responder.
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