Aprender a oler. Minimalismo.

Aprender a oler. Minimalismo.

El minimalismo aplicado al sentido del olfato

 

Muchos momentos de nuestra vida pasan por delante de nuestras narices sin casi percibirlos.

Llevo años trabajando en el estudio detallado de los aromas y siento que es un momento minimalista total. Es un momento de introspección, de aprendizaje interno, dónde estás, en el aquí y ahora pero te puede llevar muy lejos.

El olfato es el sentido que más emociones puede crear y recrear en una persona, tiene la capacidad de que no olvidemos sitios, personas, lugares, que reconozcamos como parte de nuestra historia personal. Es la memoria más interna que tenemos, y siento que es un desperdicio no aprovecharla cada día de nuestras vidas.

He visto gente llorar por recordar a su madre con tan sólo una colonia infantil, ¿fuerte verdad? Pues más allá de las lágrimas, era un momento de vida, de alegría por poder recordar a alguien amado.

He visto sonrisas que evocaban un amor, risas que recordaban reuniones de amigas y la más bonita, esa mirada perdida mientras buscas un aroma, es una mirada especial, es como mirar hacia adentro de ti mismo, como una máquina del tiempo.

Aprender aromas es un acto casi íntimo, con toques de placer y satisfacción cuando puedes reconocer notas y acordes nuevos o que creías olvidados, cuando al aroma va más allá de tu nariz y se vuelve imágenes, miradas, sonrisas, lágrimas, los pelos de punta, ganas de bailar o correr.

Como aplicarlo en tu vida cotidiana.

Decide que quieres aprender, ¿qué te gusta? No sé, la lista puede ser interminable.

Perfumes, esencias, vinos, aceites, alimentos, plantas, infusiones, paseos por el campo, la nieve, tu ciudad, una ciudad nueva, la casa de tus padres, la ropa limpia, la piel de tu bebé, carne, pescado, el mercado de tu barrio, especias, un día de lluvia, los detergentes de limpieza, el olor de chimenea, el café…

PARAR, RESPIRAR, APRENDER

Primero debe ser un gesto totalmente provocado: parar, respirar, pensar en lo que quieres aprender y hacerlo; es decir, siéntate en una silla cómoda, respira y comienza a oler despacio y totalmente concentrado, respira, huele la piel de tu brazo, y vuelve al aroma. Como veis parece y es un ejercicio súper sencillo, pero sólo es efectivo si lo repites cada día y lo practicas muy habitualmente.

Aquí y ahora aprendo. Una cosa por vez.

Un aroma por vez.

Un recuerdo por vez.

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