Recuerdos aromáticos con sabor a MAR

Recuerdos aromáticos con sabor a MAR

Que suerte poder compartir velada y unas copas de vino con personas que tienen experiencia de vida, anécdotas y una visión abierta de las cosas.
A mí que me gusta hablar, pero mucho escuchar también (cosa que aprendes con los años) y como no, el tema principal era el vino.

En una reunión de amigos , si hablas de vinos, la primera fase suele ser el mejor vino que ha tomado cada uno, eso es así y no cambiará, es como un duelo de titanes, una criba natural de la naturaleza o como el macho alfa de la manada. Y poco a poco van bajando los humos, porque en segundo lugar son las bodegas que han visitado o los viajes que han hecho, y el tercer asalto es mantener una conversación fluida y cercana, que no todo el mundo puede mantener, yo misma a veces me canso y me retiro , pero ayer no, ayer fue distinto.
Ayer fue de esos días que viajas por el mundo, que paladeas vinos memorables y que aprendes cosas, y amigos os aseguro que no todos los días surge la magia.

Comenzamos como algo natural, hablando de gastronomía conservera, de vinos que nos han marcado y de recuerdos LO QUE ME GUSTA A MÍ UN RECUERDO AROMÁTICO!!!
Uno de los amigos de mis amigos, estaba interesado en la elaboración de la conserva (cosa que gracias a las tecnología quedó aclarada enseguida, porque llevando el movil no hay secretos, todo se desvela al instante) de como se sellaban las latas, como se les añadía el aceite o salseo, el autoclave… como el “laterío” de calidad ha cambiado la forma de tomarlo, del marisco o pescado que se usa para elaborarlo…

y en un punto comentó que a él el berberecho le gusta, por finura, pero que prefiere otro más basto, no tan agradable un molusco que es casi duro tipo langostinillo, simplemente porque le recordaba el año y medio que vivió en Chile, ese sabor a mar, a yodo a naturaleza, a salvaje.
La comida de los borrachos con lenguas de erizo de mar y en el centro un cangrejo pequeñito y vivo, que cuando lo muerdes es puro sabor a sal, a yodo, a vida…
OOHHHH ahí me emocioné al comprobar de nuevo lo grande de los recuerdos aromáticos y sensoriales, de nuevo viajábamos al pasado, de nuevo algo que has olido, bebido o comido transportaba en el tiempo a una persona.

WWOooowww ¿no os parece maravilloso?

La noche que no prometía mucho y  finalmente fue un éxito, de esas que repetirías hablando a la luz de las velas de vinos, amigos, experiencias y gastronomía.

Nos prometimos intercambio de botellas y una nueva velada mágica.

Ya os digo yo, que la magia surge sólo de vez en cuando.

Y hay que disfrutarla!!

Nos vemos pronto!!

 

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