Baltos 2015 & Marketing Olfativo

Baltos 2015 & Marketing Olfativo
Y así como si nada, se nos han pasado un par de meses, y sólo hablando del tiempo!! Que si llueve, que si nieva, que si nieva más…Y nosotros mientras tanto, dale que te dale a la copa de vino.

En este post os cuento un vino que acabo de conocer y parece que lo conozco de toda la vida. Hice un comentario en Instagram @esterandmore , y era algo así como “lleva el sello de su casa”, un comentario que me llevó directamente a la idea clara de escribir este post.

Porque el sello, las grandes bodegas lo plasman en sus vinos, es un no sé qué ( que podemos intuir… levaduras seleccionadas, maderas concretas, experiencia del enólogo…) y aunque parece fácil decir que se puede deducir porqué es… el sello es algo realmente particular y lo hace inconfundible. Pasa igual con las grandes casas de perfumes, que aunque tengan una amplia variedad de ellos, siempre entre ellos hay una nota, un recuerdo, una sensación que los une y que te recuerda directamente a la marca.

Contraetiqueta de Baltos 2015

¿Os acordáis del post que os hablaba de Marketing Olfativo?, pues ahí nos volvemos a encontrar el sello de la marca, que busca la excelencia en el aroma de su marca y que el cliente se encuentre el mismo producto sea aquí o en Pekín, sea ropa, coches o hamburguesas, porque el recuerdo lo es todo y el poder de la pituitaria, más.

Volviendo al vino, me ha gustado mucho, ya que los vinos del Bierzo los tengo muy presentes en mi casa, así que mi subconsciente me llevó directamente a mis recuerdos olfativos, también a mi viaje por tierras leonesas y a un viñedo concreto.

Un Dominio de Tares del Bierzo, Baltos 2015, con frutos negros y rojos, (como un postre de frutos del bosque), aromas “amargos” de enebro, algo quizá licoroso en nariz, aunque luego eso no se encuentra en la boca, una boca madura, seca y con una carga frutal que te lleva directamente a tierras Leonesas y donde la Mencía habla con voz propia, final mentolado y maduro, hace salivar y al cabo de un rato tienes la sensación táctil de haber tomado vino. Y en nariz tiene ese Sello del que os hablaba antes, el sello de su casa de su creador.

Aromas de frutos del bosque y final maduro y mentolado.

Desde los primeros mencías que probamos hace años han mejorado muchísimo, dándole redondez y corporeidad, pero dónde realmente ha cambiado es en el consumidor, que habla de Mencia con nombre propio, un nombre que representa muchas cosas, ya quisieran otras variedades de uva poder representar tan bien su origen.

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Nos vemos pronto!!

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