Aromas & EL APRENDIZAJE NATURAL

Aromas & EL APRENDIZAJE NATURAL

Una de las labores más importantes que tenemos los padres es enseñar a nuestros hijos buenos hábitos y rutinas, nos preocupamos por su salud e higiene, su bienestar y confort.

Pero siempre podemos ir un paso más allá, y es enseñarles a disfrutar de una forma natural las cosas más cotidianas de la vida.

Muchas veces me preguntan cómo crear hábitos en la vida que sean pilares básicos y uno de ellos es la constancia o la rutina bien instaurada.

Todos los momentos son buenos para disfrutar en familia. Aprendiendo maridajes contraste-combinación.

EL DISFRUTE NATURAL

Los niños son lo que ven, y eso es una verdad como un templo y confirmo como madre, que admiran enormemente lo que hacemos los adultos, por ello, los hijos de cantantes, deportistas, bodegueros o cualquier otra profesión, llegan a ser tan buenos o mejores que sus padres, porque “lo han mamado”.

En casa (como ya os he contado en otros posts) nos encanta disfrutar de una buena comida y de buenos vinos, y por ello, nosotros les hacemos partícipes del festín.

Tanto en la comida como en los vinos, las buenas costumbres y el buen saber, se aprecian desde una edad muy temprana.

En mi caso, el querer aprender cada día más sobre aromas y sobre vinos, me ha llevado a crear un clima de aprendizaje continuo, por lo que uno de nuestros placeres en casa, es descubrir nuevos aromas, sabores y texturas.

Por supuesto, con mucha paciencia (hábito que debemos cultivar más, en general) comparto las cosas que aprendo y ellos me enseñan que aprender algo es lo más natural del mundo.

¿Cómo lo hacemos?

En cuestión de aromas, normalmente planifico el momento, y busco momentos de relax para mostrarles lo que les quiero enseñar. Los fines de semana, que estamos tranquilos, aprovecho para sacar apuntes, fotos, mouilletes y esencias. A ellos les encanta, pero si ponemos todo el material puede ser un caos, por ello, es indispensable planificar.

Aromas cotidianos y fáciles de memorizar como la familia de los cítricos naranja, limón, mandarina, lima y bergamota. Vemos imágenes relacionadas con los frutos (bits de inteligencia) para que cuando lo huelan recuerden la imagen de la procedencia del aroma (memoria fotográfica).

Realmente es impresionante la facilidad de ellos para relacionar aroma-imagen-situación vivida. A los adultos nos cuesta mucho más, pero a ellos, el aprendizaje natural les sale de maravilla.

El recuerdo momento-aroma es imborrable. Recoger madroños, probarlos y conservarlos.

Cuando pasadas unas horas les hago “examen aromático” (examen que les hace una gracia tremenda), me alucina ver cómo describen matices, que yo ni por asomo me hubiese percatado que estaban, por ejemplo recordar unas florecillas blancas en la imagen, la forma más o menos ovalada del fruto o el ligero toque a humedad cítrica de la lima, frente a uno más fresco o dulce.

En cuanto a vinos se refiere, por supuesto no beben vino, pero les hacemos partícipes de la cata, que no me canso de repetir que NO es beber, es contar historias con imágenes, es el continente, como saber coger la copa y observar como se comportan los aromas si tenemos una copa adecuada o inadecuada.

Hasta hace poco tan sólo les olía a vino, ahora hablan de vino tinto o blanco, bonito, brillante, espeso, ligero, olor fuerte, no huele a nada, tiene vainilla, yogurt de fresa, picante o huele fatal… y así podría hablar (sin cansarme) de los adjetivos que le dan a los aromas, aromas que tanto nos ha costado memorizar e interiorizar a los que comenzamos bastante mayores.

Con vinos sencillos y con buena nariz, con aromas reconocibles como los frutos rojos, algún aroma de compota o mermelada de moras y de una zona que es familiar para ellos, como éste de D.O Madrid, Las letras, un vino dónde encontramos esos aromas, algún tostado y final mentolado. Buena estructura, pero fácil de entender, porque conserva la frescura de un tinto juvenil.

Yo que me considero amante de los blancos y capaz de apreciarlos muchísimo más, me quedo en tintos con éste estilo que no cansa y es fácil tomar un par de copas. En Madrid que hacemos unos vinos muy dignos y muy de moda, apuesto por éste que me ha encantado.

Volviendo al tema del post, una actividad muy divertida es la de las sensaciones en boca, con soluciones de agua con sal, azúcar y limón, en distintas proporciones, así poco a poco aprenden a distinguir “sensaciones táctiles” en boca.

Me encantaría que mis consejos os ayuden a planificar actividades en torno a sensaciones cotidianas con las nuevas generaciones, que tienen la libertad de hablar sin miedo a equivocarse y esa es una gran forma de aprender y crecer con una sensibilidad que les acompañará el resto de sus vidas.

Nos vemos pronto!!!

Ester.

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